El silencio: un refugio sanador ante el cáncer de mama

Oct 19 / ComfamaPro

El cáncer de mama es el tipo más común de esta enfermedad en Colombia. Cada año, cerca de 15.000 personas (el 99 % son mujeres) reciben este diagnóstico en el país, de acuerdo con estimaciones del Ministerio de Salud y Protección Social, y aunque es entendible que quienes reciben esta noticia sientan miedo e incertidumbre, si se detecta de forma temprana, hay esperanza: una de cada cuatro pacientes logra salvar su vida.

Para contener y tranquilizar esa lluvia de emociones que se origina en el ser de quienes transitan por este proceso, existe una herramienta cuyo poder sanador está al alcance de todos: el silencio.

Ociel Kellerman, estudioso del yoga, reiki y otras terapias sanadoras, educador físico y facilitador de Comfama, y mentor de la conversación “Silencio para equilibrar cuerpo y mente”, a la cual puedes acceder con tu suscripción a ComfamaPro, cuenta que este es importante en momento en que en nuestras vidas hay ruidos excesivos que pueden perturbar nuestras emociones.

Así sucede con el cáncer de mama: la cantidad de información que reciben las pacientes, sumada a los desajustes emocionales que provoca esta enfermedad, hacen necesario tener momentos de quietud y de serenidad para acompañar y complementar los procesos de tratamiento, recuperación y sanación.

Los beneficios del silencio o el “sonido blanco”

En la conversación, Ociel advierte que el silencio absoluto “no existe”, y en realidad todo el tiempo estamos escuchando algo, por más que estemos en un espacio cerrado o en un sitio abierto en medio de la naturaleza. Él diferencia entre ruido y sonido blanco: lo primero es lo que te perturba y lo segundo lo que te agrada.

Todos tenemos la posibilidad de convertir en “sonido blanco” esos pensamientos que todo el tiempo nos están hablando en nuestro interior. No hay que sentir temor al silencio, al contrario, debemos aprovechar esos instantes para confrontar aquellas ideas que nos quieran hacer sentir de una forma que no queremos.

Esto suele sucederles mucho a las personas que transitan por una enfermedad como el cáncer de mama, pues sus propios pensamientos pueden ser los que están acelerando alguna emoción negativa, y el silencio puede ser la manera de calmarlos y de controlarlos, convirtiéndolos en ese “sonido blanco” que nos traiga paz y tranquilidad cuando más lo necesitamos.

“El cerebro, en su neuroplasticidad, normaliza los ruidos, y por eso a veces nos parece raro el silencio y nos causa incomodidad. El sonido, el ruido y el silencio siempre van de la mano. Si no existiera el ruido, no conoceríamos el silencio ni el valor de encontrarnos en un momento de quietud”.

Ociel Kellerman, mentor de la conversación “Silencio para equilibrar cuerpo y mente”,

Aquietarnos por medio de ciertas prácticas como el yoga, el reiki u otras terapias sanadoras, es una decisión que nos permite ir al interior y escuchar otros sonidos diferentes, en este caso los que reflejan el cuerpo y la mente, sin que existan tantas interrupciones externas que lo impidan.

Habitar el silencio

En su experiencia personal, Ociel dice que habitar el silencio y escuchar los sonidos de su interior le ha ayudado a reducir sus niveles de ansiedad, a encontrar un estado de paz y de tranquilidad, a conectarse con el día a día, con el presente, y a disfrutar con mayor conciencia de cada momento de su vida.

La mente tiene la capacidad de transportarnos a situaciones que pasaron o que están por pasar, pero un instante de silencio nos permitirá atajarla y hacer que permanezca en el presente.

La invitación de Ociel es para practicar diferentes terapias que nos ayuden a habitar el silencio, a lograr ese propósito y a vivir la presencialidad, si estamos pasando por momentos de angustia e incertidumbre, como puede ser el diagnóstico de un cáncer de mama o de cualquier otra enfermedad de este tipo que inquiete las emociones y nos quiera quitar la paz y la tranquilidad que requerimos para darle manejo a estas circunstancias.

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