Conocer el origen de la comida, el primer paso para alimentarte mejor

Jun 2 / ComfamaPro

Entender el origen de los alimentos, de qué se nutren tus alimentos reales, cuál es la diferencia entre la agricultura regenerativa y la industrializada, y por qué esto es importante para tu salud y la del planeta, son algunas de las preguntas que te deberías hacer antes de iniciar el camino hacia una alimentación más sana y equilibrada.

Verónica Botero y Lucas Posada, mentores de Cocina Intuitiva y quienes orientan el curso Alimentación consciente, el camino del alimento, disponible en ComfamaPro, definen al alimento como algo que es “mucho más de lo que nos ponemos en la boca. Este tiene que ver con la salud, la economía y la cultura, e incluso es un acto político. Es luz transformada”.

Y aunque las respuestas a la pregunta de qué es el alimento pueden ser múltiples, la invitación de los mentores es que te cuestiones más y mejor sobre el origen de tu comida para transitar conscientemente el camino del alimento.

La alimentación consciente, un respiro para el planeta y un alivio para tu organismo

La dieta, dice Verónica, es una manera y un estilo de vivir. En concepto de los mentores, una alimentación basada en el planeta debe partir del entendimiento de que los seres humanos y la naturaleza estamos integrados y, por ende, debemos aprovechar los recursos del contexto local, la biodiversidad de los territorios y los alimentos en cosecha y temporada, siguiendo un propósito superior: sustentar la vida.


Es allí donde la labor que desempeñan los campesinos se hace fundamental, pues son ellos quienes nos permiten tener disponibles los productos que la naturaleza nos suministra, más en un país como el nuestro que “se encuentra en una ubicación privilegiada, cerca al trópico, por tanto, somos un territorio megabiodiverso que nos permite acceder a una gran cantidad de alimentos de todo tipo”, sugiere Lucas.


La mayoría de los alimentos proviene de las semillas, las cuales contienen la energía e información necesarias para el desarrollo de nuevas plantas, y tienen la capacidad “exponencial” de perpetuar la vida a partir de su cultivo en el suelo, con respeto por los ciclos de la naturaleza y de la vida misma.

Independientemente del tipo de agricultura que se realice, sea regenerativa, agroecológica, permacultura, orgánica, entre otros, el principio siempre debe ser el mismo: trabajar con la naturaleza y no en contra de ella. “El suelo es un organismo vivo, es la piel de la Tierra, el sistema digestivo de las plantas, y sin él no sería posible que las plantas absorbieran los nutrientes y que los alimentos sean nutridos para los seres humanos”, comenta Lucas Posada.

Lo anterior difiere del fin de la agricultura industrializada, que extrae, pero no le devuelve nada a la Tierra, y en cambio, le inyecta sustancias y químicos que deterioran la vida, yendo en contra de los procesos de la naturaleza, y aunque solo es responsable del 30 % de los alimentos que se producen, aporta hasta el 75 % de la degradación ecológica.

Por tanto, la agricultura industrializada hace que los alimentos sean cada vez más homogéneos y menos nutridos, lo cual es un motivo para mirar hacia la agricultura familiar, campesina y comunitaria, que nos entregan el 70 % restante de los alimentos, pero más importante aún: resguardan hasta el 95 % de nuestra biodiversidad. 

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