¿Por qué todos deberíamos aprender sobre cultura regenerativa?

Sep 18 / ComfamaPro

¿Alguna vez has pensado de dónde vienen los alimentos que consumes todos los días? Por increíble que parezca, hay personas que creen que estos provienen del supermercado y no de la naturaleza. Este es uno de los motivos por los cuales Luis Camargo plantea que todos deberíamos aprender acerca de la cultura regenerativa y de la importancia de promoverla para asegurarnos un desarrollo sostenible, en conexión con la Tierra.

Luis es ingeniero, artista y publicista, pero también es líder de OpEPA, una fundación sin ánimo de lucro que trabaja para la educación y protección ambiental. Además, es el invitado de la conversación Educar para desarrollar una cultura regenerativa, que encuentras con tu suscripción a ComfamaPro.

En este espacio, Luis hace énfasis en la importancia de que las personas nos conectemos con la Tierra, entendiendo que esta debe mantenerse sólida e invariable, más en un país como Colombia en el que, según estadísticas oficiales, el 94 % del territorio es rural y cuenta con un gran potencial agrícola.

“La pérdida del contacto entre el hombre y la Tierra es una de las raíces del grave problema ambiental que estamos afrontando en la actualidad”
Luis Camargo

Mantener una relación estable y armoniosa con la Tierra, que nos provee refugio, alimento y bienestar, es una de las consignas de la cultura regenerativa y generar estrategias educativas que promuevan que cada vez más personas la entiendan, la asuman y la apliquen para cuidarla y protegerla es la propuesta que hace Luis en la conversación.

Estrategias para educar sobre cultura regenerativa

Luis comenta que una de las mejores maneras de enseñar acerca de la cultura regenerativa es mediante las experiencias y las interacciones. Que además de transferir el conocimiento a través de la teoría, sino crear contextos en los que se sumen la función del cuerpo como intermediario entre nuestro interior y el exterior; los sentidos, incluyendo la intuición y la capacidad de sentir lo más sutil, y las emociones, para darles significado a las cosas.

Cuando se conectan esas tres cosas al aire libre, empiezan a ocurrir cosas tales como que, por ejemplo, un niño que no conozca nada sobre los ecosistemas de su entorno los viva, los experimente, los atraviese y lo sienta, para que al final cuente con espacios comparta sus emociones y sus sensaciones, y se construya un aprendizaje diferente.

“La naturaleza tiene momentos mágicos. Cuando el conocimiento y las experiencias físicas y emocionales se ponen al frente de un atardecer o un colibrí que llega a un páramo a tomar del néctar de una flor, uno queda anonadado de lo que pasa y lo puede conectar con esa experiencia completa para abrir las ventanas de oportunidades que permiten que los individuos pasen un umbral hacia el proceso de realización del interser”
Es decir, la comprensión de la relación con los otros seres en el aquí y el ahora, plantea Luis.


En ese instante la persona se siente parte de la naturaleza y el conocimiento le entra de una manera distinta a las convencionales. Una forma de promover la cultura regenerativa, en armonía con nuestro entorno y dándole una nueva oportunidad a la Tierra.

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